Es la pregunta del millón cuando tu lavadora deja de girar o tu refri deja de enfriar. ¿Vale la pena invertir en repararlo o es mejor ir directo a la tienda por uno nuevo? Antes de sacar la tarjeta de crédito, considera estos puntos clave.
1. La Regla del 50%
Esta es la regla de oro de los técnicos: Si la reparación cuesta más del 50% de lo que costaría comprar un equipo nuevo similar, generalmente no vale la pena. Si la reparación es menor a ese porcentaje, arreglarlo suele ser la opción más inteligente.
2. La edad del equipo
Considera la vida útil promedio. Un refrigerador suele durar 13 años; una lavadora, unos 10. Si tu equipo está en sus últimos años de vida, una reparación costosa podría ser solo un "curita" temporal antes de que falle otra pieza importante.
3. Eficiencia Energética
Los equipos nuevos suelen ser mucho más eficientes en consumo de luz y agua. Si tienes un refri de hace 15 años, el ahorro en tu recibo de luz podría justificar la compra de uno nuevo a largo plazo.
4. Disponibilidad de refacciones
Para marcas muy antiguas o descontinuadas, conseguir piezas puede ser una odisea costosa. Para marcas comerciales reconocidas (que son nuestra especialidad), reparar suele ser rápido y viable.
¿Aún no estás seguro?
No tomes la decisión a ciegas. Un diagnóstico profesional te dará los costos reales para que puedas comparar con números en mano. La honestidad es nuestro sello.
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